sábado, 28 de mayo de 2011

El sueño del caballero, 1670
Antonio Pereda
Barroco español
Real Academia de Artes de San Fernando

Antonio de Pereda realizó lienzos sobre diversos géneros, entre ellos, la naturaleza muerta con sentido moralizante o "vanitas". El Sueño del Caballero, tradicionalmente atribuido a este pintor, presenta una composición con una "vanitas", algo frecuente en el Barroco. Trata acerca de la vanidad del mundo, que nos llena de bienes efímeros que no proporcionan una ganancia trascendente: amor, belleza, dinero, placer... todo perece tras la muerte y sólo la esencia del ser humano permanece frente al mundo. La manera de hacer visible este complejo ideario moral estaba sistematizada por los pintores, que incluían un repertorio de objetos que simbolizaban las diferentes facetas de la vida que no permanecen más allá. Pereda sigue el estilo propio de la "vanitas" para realizar una de las más complejas y ricas composiciones sobre el mismo. El lienzo, que también se conoce como el Desengaño del Mundo, presenta a un joven y apuesto caballero, ricamente ataviado, que se ha quedado dormido y presumiblemente sueña con las glorias y miserias que se presentan sobre la mesa. La idea engarza con el tema de "la vida es sueño" y nos da a entender que la carrera de este joven no es más que un mero sueño sin sentido real. Los símbolos de la mesa son muy complejos, pero destacan algunos por su presencia continua en todas las "vanitas": la calavera que simboliza la muerte, la máscara de teatro sobre la hipocresía, las joyas y el dinero que son las riquezas que no podemos llevar al otro mundo, la baraja y las armas como el juego y los placeres de la caza, el reloj que indica el paso inexorable del tiempo, la vela apagada que indica la expiración de la vida... son innumerables los objetos y los múltiples significados engarzados que podemos entresacar de todos ellos.
http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/cuadros/2271.htm 


FICHA TÉCNICA
Dirección: Agustín Díaz Yanes.
País:
España.Año: 2006.Duración: 147 min.Género: Aventuras.
Interpretación: Viggo Mortensen (Alatriste), Elena Anaya (Angélica de Alquézar), Javier Cámara (Conde Duque de Olivares), Jesús Castejón (Luis de Alquézar), Antonio Dechent (Garrote), Juan Echanove (Francisco de Quevedo), Eduard Fernández (Copons), Francesc Garrido (Saldaña), Ariadna Gil (María de Castro), Enrico Lo Verso (Malatesta), Cristina Marcos (Joyera), Eduardo Noriega (Duque de Guadalmedina), Blanca Portillo (Bocanegra), Unax Ugalde (Íñigo Balboa).Guión: Agustín Díaz Yanes; basado en las novelas "Las aventuras del Capitán Alatriste" de Arturo Pérez-Reverte.Producción: Antonio Cardenal y Álvaro Agustín.Música: Roque Baños.
Fotografía:
Paco Femenía.Montaje: Pepe Salcedo.Dirección artística: Benjamín Fernández.Vestuario: Francesca Sartori.
Estreno en España: 1 Septiembre 2006.


SINOPSIS
La historia transcurre durante la España Imperial del siglo XVII. Diego Alatriste era un soldado al servicio del rey Felipe IV. Se encuentra en la Guerra de los Treinta Años. La trama comienza en los Países Bajos, donde el tercio de Diego Alatriste se bate contra los holandeses. Es aquí donde matan a Lope Balboa (padre de Íñigo Balboa, amigo y ayudante del capitán Alatriste). Decide regresar a Madrid donde la familia Balboa le pide que cuide de Íñigo.
Junto a su compañero el sicario siciliano Gualterio Malatesta, recibe el encargo de intentar asesinar a dos extranjeros "herejes", que resultan ser el Príncipe de Gales futuro rey Carlos I de Inglaterra y su acompañante, el duque de Buckingham. El encargo se lo hace Emilio Bocanegra y Luis de Alquézar (tío del amor imposible de Íñigo; Angélica de Alquézar). Alatriste vuelve finalmente a los Países Bajos en 1624 (aunque en la película se afirme 1625) para dar el último movimiento de los tercios españoles para la caída de Breda.
Al volver a España, Íñigo intenta fugarse con Angélica; pero ella al final desiste y decide dar marcha atrás. Alatriste mantiene un romance con la actriz María de Castro, que era la amante de Felipe IV; en tal lío que se metió que cruzó hierros con Gualdamedina, íntimo del rey y amigo de Alatriste.
Finalmente, la querida del capitán enferma de sífilis. Problemas tan amplios como el duelo entre su amigo Martín Saldaña y él o el castigo de Íñigo a galeras forman parte del final de la película. La película termina en la Batalla de Rocroi (mayo de 1643); que correspondería al último libro de la larga y entretenida saga de "Las aventuras del capitán Alatriste". Es en esta batalla donde suena "La Madrugá" como marcha agónica del ejército y donde el ya viejo capitán Diego Alatriste muere.
La trama de la película hace un breve recorrido por partes de algunos de los cinco libros publicados hasta el estreno (no hay mención alguna a "Limpieza de sangre", el segundo libro), manteniendo como hilo argumental de la misma a los personajes principales. Incluye fragmentos de algunos próximos libros de la saga, porque si el final de la película coincide con el deseo del autor, debería terminar en Rocroi, lo que dará aún para tres libros más.

jueves, 26 de mayo de 2011

Tema 12: El siglo XVII en Europa y España. El Barroco

1.     Las transformaciones políticas.
1.1. Una época de cambios.
En Europa, el siglo XVII supuso importantes transformaciones: el panorama internacional cambió al sustituirse la hegemonía española por la francesa; la monarquía autoritaria dio paso a la monarquía absoluta, excepto en unos pocos países que adoptaron sistemas parlamentarios; se impuso el mercantilismo económico; el crecimiento de la burguesía comenzó a socavar las bases de la sociedad estamental; se extendió la tolerancia religiosa, y nació la ciencia moderna y un nuevo estilo artístico, el Barroco.
En España reinaron los llamados Austrias Menores; Felipe III (1598-1621). Felipe IV (1621-1665) y Carlos II (1665-1700). Durante sus reinados se produjo la progresiva decadencia política, demográfica y económica de la monarquía hispánica, en contraste con el esplendor alcanzado en los campos cultural y artístico.
1.2. EI panorama internacional.
La primera mitad del siglo XVII estuvo marcada por la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). Esta se inició como un conflicto alemán que enfrentó al emperador, católico y partidario de la unidad, con los príncipes alemanes, protestantes y defensores de su autonomía. España participó al lado del emperador, y los príncipes alemanes recibieron el apoyo de Francia, Suecia, Dinamarca, las Provincias Unidas,  Países Bajos del norte, e Inglaterra.
Tras ser derrotados, el emperador y España firmaron la Paz de Westfalia (1648). España mantuvo la guerra contra Francia por la hegemonía europea.Tras ser derrotada, firmó la Paz de los Pirineos (1659). Esta paz supuso el fin de la hegemonía española en Europa y el comienzo de la francesa.
Con la Paz de Westfalia terminaba la Guerra de los Treinta Años. En ella, el emperador aceptó el poder de los príncipes alemanes y la tolerancia religiosa en el imperio; España concedió la independencia legal a las Provincias Unidas, y Francia ocupó Alsacia, Metz y Verdún, y, tras la Paz de los Pirineos, el Rosellón. Además, Francia se convertía en la primera potencia del continente.

1.3. Los sistemas políticos.
En el siglo XVII, la monarquía autoritaria dio paso a la monarquía absoluta en la mayoría de los estados europeos, aunque existieron algunos donde no logró afianzarse, como Inglaterra, las Provincias Unidas y Alemania.

1.3.1. La monarquía absoluta.
La monarquía absoluta supuso la concentración de todos los poderes del estado en el rey, que gobernó sin ninguna limitación y sin contar con las instituciones tradicionales, como las Cortes o Parlamentos. Para afianzar su poder, los reyes:
Establecieron una administración centralizada, dirigida desde la Corte; dispusieron de funcionarios que ejecutaban sus órdenes en todo el territorio; y controlaron la economía, la hacienda y el ejército.
Contaron con el apoyo de algunos teóricos de la época. Unos, como Bossuet, afirmaron que las monarquías son de derecho divino, es decir, que el poder del rey proviene directamente de Dios, y sólo a él deben rendir cuentas. Otros, como Bodin o Hobbes, sostuvieron que solo el poder absoluto del rey podía evitar que los intereses de los diferentes grupos acabasen con el orden social.
En Francia, el mejor ejemplo de monarquía absoluta lo representó el reinado de Luis XIV (1643-1715), conocido como el «Rey Sol». Éste gobernó de forma personal desde su fastuosa residencia de Versaltes, concentró los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, y puso en marcha una burocracia que garantizaba la ejecución de sus órdenes en todo el reino.
En España también se implantó la monarquía absoluta, aunque los reyes delegaron el poder y las tareas de gobierno en validos, personas de su absoluta confianza. Además, no se Implantó una administración centralizada, pues cada territorio mantuvo su propia organización.

1.3.2. Las potencias no absolutistas.
El absolutismo fue criticado por algunos pensadores, como el inglés Locke, que defendió la necesidad de que el poder respetase los derechos y las libertades de las personas. Como sistema de gobierno, el absolutismo no se implantó en Inglaterra, en las Provincias Unidas y en el Imperio Alemán.
• En Inglaterra se impuso una monarquía parlamentaria. El intento de los reyes de implantar el absolutismo provocó dos revoluciones del Parlamento para defender sus derechos: la primera (1640) terminó con la ejecución del rey Carlos I (1649), y la segunda (1688), con la abdicación de Jacobo II y la coronación del holandés Guillermo de Orange. Éste, a cambio, firmó la Declaración de Derechos de 1698, que obligaba al rey a cumplir las leyes aprobadas por el Parlamento.
• En las Provincias Unidas, tras la independencia de España se implantó una república formada por siete provincias, cada una con su propio Parlamento. Se reunían en los Estados Generales para adoptar decisiones comunes.
• En el Imperio Alemán, el poder del emperador se vio limitado por la Dieta o Parlamento, que representaba a los príncipes alemanes. El poder de los príncipes se refofzó tras la guerra de los Treinta Años.

1.4. La política interior de los Austrias Menores.
1.4.1.         Los validos.
La principal innovación en el funcionamiento del sistema político de la monarquía española en el siglo XVII fueron los validos. Los validos son personajes, miembros de la aristocracia, en los que el rey depositaba su total confianza. El monarca se desentendía de las labores de gobierno y el valido tomaba las principales decisiones.
Dos razones explican su aparición: las labores de gobierno eran cada vez más complejas y los monarcas españoles del siglo XVII, los Austrias Menores, no destacaron por su espíritu laborioso.  No fueron un fenómeno exclusivamente español. Figuras similares aparecieron en otras monarquías europeas. Los mejores ejemplos fueron Mazarino o Richelieu en Francia.
Los validos gobernaron al margen del sistema institucional de la monarquía, al margen de los Consejos. En su lugar, como órganos de asesoramiento, crearon Juntas reducidas compuestas por sus propios partidarios. El nuevo sistema significó un aumento de la corrupción. Los validos aprovecharon su poder para conseguir cargos, pensiones y mercedes para sus familiares y partidarios, lo que provocó críticas generalizadas por parte, sobre todo, de los letrados que formaban los Consejos y los miembros de la aristocracia que no gozaban del favor del valido.

Validos de Felipe III: Duque de Lerma y Duque de Uceda.
Validos de Felipe IV
Conde-Duque de Olivares y Luis de Haro.
Validos de Carlos II: Padre Nithard, Fernando Valenzuela, durante la Regencia de Mariana de Austria (1665-1675),  Duque de Medinaceli y  Conde de Oropesa (Carlos II).

                Otro fenómeno que se generalizó en la administración española del siglo XVII fue la venta de cargos. Lo inició en épocas anteriores la Corona como medio para obtener dinero rápido. Su uso se extendió con Felipe III. En principio, se pusieron en venta cargos de regidores en las ciudades, escribanías y otros oficios menores. Sin embargo, se llegaron a vender puestos en los Consejos. Estos cargos se convirtieron en hereditarios, lo que en la práctica significó que la Corona cedía parte de su poder a los que detentaban los cargos. Pese a las muchas protestas que hubo, esta costumbre se mantuvo durante todo el siglo XVII.

1.4.2.        Los conflictos internos.
Los Reyes Católicos habían construido el nuevo estado que se había estructurado como un conjunto de reinos unidos por tener los mismos monarcas pero que mantuvieron sus propias leyes e instituciones. Desde el siglo XVI se manifestaron conflictos entre una tendencia centralizadora, que trataba de homogeneizar los territorios de la Corona siguiendo el modelo de reino más poderoso, Castilla,  y una tendencia descentralizadora que buscaba el mantenimiento de las las leyes (fueros) e instituciones particulares de cada territorio. A estas tensiones de tipo político se les vino a unir en el siglo XVII las derivadas de la dura crisis económica y social que sufrió la monarquía hispánica. Felipe III continuó la política de intolerancia religiosa: en 1609 decretó la expulsión de los moriscos. Esta medida afectó especialmente a los reinos de Aragón y Valencia y provocó el despoblamiento de determinadas zonas y falta de mano de obra agrícola.
El valido de Felipe IV, el Conde-Duque de Olivares, trató de que los demás reinos peninsulares colaboraran al mismo nivel que Castilla en el esfuerzo bélico que agobiaba a una monarquía con graves dificultades financieras. España participaba en esos momentos en la guerra de los Treinta Años. Este proyecto de Olivares, conocido como la Unión de Armas desencadenó la crisis más grave del siglo XVII, la crisis de 1640.
La negativa a colaborar de las Cortes Catalanas (1626 y 1632) no impidió que Olivares decidiera llevar tropas para luchar contra Francia a través del Principado. Muy pronto los roces de las tropas castellanas e italianas con el campesinado alentó el descontento que terminó por estallar en el Levantamiento del Corpus de Sangre, el 7 de junio de 1640. La muerte del Virrey fue solo el inicio de una guerra de Cataluña entre los rebeldes catalanes, dirigidos por la Generalitat con el apoyo de Luis XIII de Francia y las tropas de Felipe IV. La guerra civil concluyó cuando Barcelona fue recuperada por las tropas españolas en 1652.
Animadas por la rebelión catalana, los estamentos dirigentes portugueses se lanzaron a la rebelión. Las Cortes portuguesas proclamaron rey al duque de Braganza. Los rebeldes fueron apoyados por Francia e Inglaterra, potencias interesadas en debilitar a España. Finalmente, Mariana de Austria, Madre-regente de Carlos II, acabó reconociendo la independencia de Portugal  en 1668. En plena crisis de la monarquía, hubo levantamientos de tinte separatista en Andalucía, Aragón y Nápoles.  Pese a ser aplastadas todas las rebeliones, excepto la portuguesa, Felipe IV mantuvo los fueros de los diversos reinos.

1.4.3.        La crisis de 1640.
El enorme esfuerzo militar que para la Monarquía suponía las continuas guerras europeas (Guerra de los Treinta Años había comenzado en 1618 y las hostilidades con los rebeldes holandeses se habían reanudado) y la demanda de sacrificios a los reinos que componían la Corona realizada por la Unión de Armas propuesta por el Conde-Duque de Olivares en 1632 precipitaron la crisis de 1640 con dos escenarios principales: Cataluña y Portugal. El fracaso de Olivares para que las instituciones catalanas aceptaran la Unión de Armas no le impidió mandar tropas al Principado al estallar la guerra con Francia. La presencia de tropas castellanas precipitó el estallido de revueltas entre el campesinado catalán. Finalmente el día del Corpus Christi de 1640, grupos de campesinos atacaron Barcelona, asesinaron al virrey y precipitaron la huída de las autoridades.
Asesinado el lugarteniente del rey, representante de las instituciones de la monarquía, la Generalitat presidida por Pau Clarís se puso al frente de la rebelión. Ante el avance de tropas castellanas, los rebeldes aceptaron la soberanía de Francia. Un ejército galo entró en Cataluña y derrotó a las tropas castellanas en Montjüic. El Rosellón y Lérida eran conquistadas en 1642. El dominio de la Francia de Luis XIII y Richelieu acabó con la reconquista del Principado y la caída de Barcelona en 1652. Sin embargo, la Corona Española perdió el Rosellón y la Cerdaña en la Paz de los Pirineos en 1659. Aprovechando la crisis catalana, en diciembre de 1640 se inició la rebelión en Portugal. La falta de ayuda castellana ante los ataques holandeses contra las posesiones portuguesas en Asia y la presencia de castellanos en el gobierno del reino provocó que las clases dirigentes lusas dejaran de ver ventajas en su unión a la Corona española. La rebelión, organizada en torno a la dinastía de los Braganza, se extendió rápidamente. El apoyo de Francia e Inglaterra, ansiosas de debilitar a España, llevó a que finalmente, Mariana de Austria (madre-regente de Carlos II) acabara reconociendo la independencia de Portugal en 1668. También hubo levantamientos de tinte separatista en Andalucía, Aragón y Nápoles.  Pese a ser aplastados todos los movimientos, excepto el portugués, Felipe IV mantuvo los fueros de los diversos reinos.

1.5.            Política exterior de los Austrias Menores: el ocaso.
El siglo XVII fue testigo de la aparición y consolidación de un nuevo orden internacional en Europa. Las guerras fueron una constante del que ha sido denominado Siglo de hierro. La cruel Guerra de los Treinta Años (1618-1648) y, ligada a la anterior, la Guerra Franco-Española que culminó en 1659 son buen ejemplo de ello.
La Paz de Westfalia de 1648 puso fin a la Guerra de los Treinta Años. Este tratado significó el triunfo de una “Europa horizontal”, basada en monarquías independientes y en la búsqueda del equilibrio diplomático y militar, y la derrota de la idea de una “Europa vertical” , en la que los reinos estarían subordinados al Emperador y al Papa. Más que esto, la Paz de Westfalia supuso el fin de la hegemonía de los Habsburgo (Austrias) en sus dos ramas, la de Madrid y la de Viena, en Europa.
         El reinado Felipe III (1598-1621) fue un reinado pacífico. Agotada España y sus enemigos tras las continuas guerras del siglo anterior, se paralizaron los conflictos con Francia, Inglaterra y los rebeldes holandeses, con los que se firmó la Tregua de los Doce Años. Con Felipe IV (1621-1665) y su valido, el Conde-Duque de Olivares, España volvió a implicarse en los grandes conflictos europeos. La monarquía española participó en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), apoyando a los Habsburgo de Viena (Emperador del Imperio Germánico) y a los príncipes católicos alemanes. El fin de la Tregua de los Doce Años (1609-1621) añadió un nuevo frente al conflicto.
El conflicto se inició con victorias de los Habsburgo, como la toma de Breda a los holandeses y las victorias de Nordlingen y la Montaña Blanca en el conflicto germánico. Pronto cambió el signo del conflicto y las derrotas se repitieron, como en Rocroi ante Francia, mientras que franceses e ingleses atacaban las posesiones americanas. La impotencia de los Habsburgo llevó finalmente al Tratado de Westfalia (1648) por el que se ponía fin a la Guerra de los Treinta Años y en el que España reconoció la independencia de Holanda.
La Paz de Westfalia no marcó el fin de las hostilidades. La guerra continuó hasta 1659 contra Francia. Finalmente en la Paz de los Pirineos (1659), Felipe IV aceptó importantes cesiones territoriales, Rosellón y Cerdaña, Artois... en beneficio de la Francia de Luis XIII. La débil monarquía de Carlos II (1665-1700) fue incapaz de frenar al expansionismo francés de Luis XIV, España cedió diversos territorios europeos en las Paces de Nimega, Aquisgrán y Ryswick. Su muerte sin descendencia provocó la Guerra de Sucesión (1701-1713) al trono español en la que al conflicto interno se superpondrá un conflicto europeo general. La Paz de Utrecht en 1713 significó el fin del imperio español en Europa.

2. La población y las economías europea y española.
2.1. La evolución de la población.
La población europea creció muy poco a lo largo del siglo XVII, pasando de 106 a 130 millones de personas entre 1600 y 1700. Salvo en Holanda e Inglaterra, la población se estancó o decreció, debido a malas cosechas y a una nueva epidemia de peste, que afectó, sobre todo, a los países mediterráneos y del sur de Europa, en los que provocó un grave descenso demográfico.
En España, la población descendió de 7,8 a  6,5 millones de habitantes. Las causas fueron las guerras, las malas cosechas, la epidemia de peste bubónica, la emigración a América y la expulsión de los moriscos  decretada por Felipe III (1609).

2.2. EI mercantilismo y sus tipos.
La economía europea del siglo XVII siguió los principios de la teoría mercantilísta, y se caracterizó por la crisis de la agricultura, la crisis de la industria urbana y la aparición de nuevas formas industriales y el gran auge comercial de Inglaterra, Holanda y Francia, que arrebataron a Portugal y a España su papel de grandes potencias comerciales.
La teoría mercantilista sostuvo que la riqueza de un país reside en la cantidad de metales preciosos que posee. Como esta cantidad es casi constante en el mundo, si un país quería incrementarla debía recurrir al comercio y a la intervención del Estado en la economía. Con el fin de conseguir su objetivo, los estados pusieron en marcha dos medidas económicas:
El impulso del comercio exterior. Esto permitiría la entrada de metales preciosos y evitaría su salida. Para lograrlo, los estados fomentaron las manufacturas o Industrias nacionales, evitaron la exportación de materias primas, impulsaron la producción industrial de artículos para su venta en el extranjero y limitaron la competencia exterior, imponiendo impuestos a los productos extranjeros.
La conquista de nuevos mercados. Para ello, ocuparon nuevos territorios o colonias, que proporcionaban en exclusiva materias primas a la metrópoli, compraban sus productos manufacturados metropolitanos, y crearon compañías comerciales privilegiadas.
El mercantilismo fue adoptado por muchos estados europeos; especialmente, por Inglaterra, Holanda y Francia. En este último país fue impulsado por Colbert, el ministro de Hacienda de Luis XIV, cuya política mercantilista se conoce como "colbertismo”. En España se aplicó un mercantilismo arcaico, llamado bullionismo (deriva del inglés bullón= lingote de oro).
Las compañías comerciales recibían privilegios del Estado, como el monopolio o exclusiva para comerciar con un artículo o con una zona. En el siglo XVII, las más importantes fueron creadas por ingleses, holandeses y franceses para comerciar con las Indias Occidentales y Orientales.

2.3.  La crisis de la agricultura.
En Europa, el siglo XVII se caracterizó por un descenso de la producción agraria debido a las anomalías climáticas, a las guerras y a las deficientes técnicas de cultivo. La crisis afectó sobre todo a la Europa oriental y mediterránea. Solo en los Países Bajos e Inglaterra se adoptaron nuevas técnicas para conservar la fertilidad del suelo, como la sustitución del barbecho por plantas forrajeras y la selección de especies.
En España, a los motivos anteriores se sumó la expulsión de los moriscos, que privó a la agricultura de una mano de obra especializada y provocó el abandono de ciertos cultivos, como los de huerta, en favor de los cereales.

2.4. La artesanía y las nuevas formas de producción.
En Europa, la artesanía urbana entró en crisis, debido a que el estricto control establecido por los gremios impedía su desarrollo. Por eso, muchos países europeos desarrollaron nuevas formas de producción al margen del control gremial. Las más importantes fueron el trabajo a domicilio y las manufacturas;
• En el trabajo a domicilio, o domestic system, la producción se realizaba en el hogar del campesino por encargo de un comerciante.
• En las manufacturas, la producción se realizaba en grandes talleres, donde se reunían numerosos artesanos. Estos llevaban a cabo sus tareas de forma manual y recibían un salario del empresario.
En España, la industria tuvo un desarrollo escaso, pues las riquezas procedentes de América en el siglo anterior no se emplearon en promoverla. El atraso técnico hizo que se perdieran los mercados exteriores, y la crisis demográfica redujo la demanda interna. Todo ello provocó una fuerte crisis de los gremios.

2.5. El comercio. Transformaciones en el colonialismo.
En Europa, el comercio alcanzó un gran desarrollo, especialmente en Holanda, Inglaterra y Francia. Estos países consiguieron crear sus propios imperios coloniales, introducir mercancías en los imperios portugués y castellano, y fundar grandes compañías comerciales que tenían el monopolio para comerciar con una zona geográfica o con un producto.
El auge del comercio estimuló en estos países el desarrollo del capitalismo comercial y financiero: aumentó la circulación de moneda, fomentó el crédito, favoreció la creación de sociedades por acciones y permitió el nacimiento de importantes bancas, como las de Amsterdam y Londres.
Portugal y España, en cambio, perdieron su anterior predominio comercial. En España, el comercio con América decayó por varios motivos: la gran extensión del contrabando, el comercio ilegal mantenido por otros países europeos con las Indias, y los ataques de los piratas a las flotas comerciales. El resultado fue una drástica reducción de la llegada de metales preciosos de América.
(CONTEXTO DE LA NOVELA Yo, que maté de melancolía al pirata Francis Drake)
                2.6. Piratas, corsarios y bucaneros.
En el siglo XVII, los grandes enemigos del comercio español con las Indias fueron los piratas, los corsarios y los bucaneros.
Los piratas eran delincuentes que robaban por cuenta propia a los barcos de las rutas comerciales, sin discriminar la nacionalidad de los barcos atacados.
Los corsarios eran marinos particulares, contratados y financiados por un Estado en guerra para causar pérdidas al comercio del enemigo. Los buques corsarios eran de propiedad privada, a los que Francia, Holanda y, sobre todo, Inglaterra daban patente de corso para actuar como buques de guerra: a cambio, una parte del botín conseguido era para el Estado que daba la patente.
Los bucaneros aparecieron desde 1623 en partes deshabitadas de La Española. Formados por grupos de marineros de varias nacionalidades desembarcados o huidos, negros fugados e indios asimilados, en sus inicios se dedicaron a la caza de ganado salvaje. Después, muchos terminaron haciéndose piratas los llamados filibusteros, que desde sus guaridas secretas del Caribe atacaban el tráfico naval y los puertos Importantes de ese mar. Sus principales centros fueron Jamaica y la pequeña isla de Tortuga.
3. La evolución de la sociedad y la vida cotidiana.
La sociedad europea y española mantuvieron su estructura estamental, pero la crisis de la agricultura y de la artesanía originó numerosos conflictos sociales, sobre todo a mediados del siglo XVII.

3.1. Los grupos privilegiados.
La nobleza europea se convirtió en cortesana y buscó la proximidad y el favor del rey. Vivía de las rentas de sus propiedades agrarias, por lo que se vio muy afectada por las frecuentes crisis agrarias del siglo. Para compensar el descenso de sus ingresos, incrementó las rentas y las exigencias al campesinado. En España, el número de nobles aumentó, debido a los numerosos títulos concedidos por los Austrias Menores. No obstante, fue una nobleza poco dinámica, que apenas participó en la administración del Estado.
El clero siguió manteniendo su división entre un alto clero, cuyo modo de vida era similar al de la nobleza, y un bajo clero, que vivía de forma parecida a los grupos populares.

3.2. La diversidad del tercer estado.
El campesinado era libre en Europa occidental y estaba sometido a servidumbre en Europa oriental. Su situación empeoró en ambos casos, debido a las guerras, las crisis agrarias y el incremento de las rentas por parte de los señores.
La burguesía comercial y de negocios presentaba grandes diferencias entre los distintos países. En los de Europa occidental era numerosa, incrementó su riqueza y colaboró con las monarquías absolutas, pues garantizaban sus negocios. En España, la burguesía era escasa, y buscó invertir sus beneficios en la compra de tierras y títulos y en emparentar con la nobleza.
Entre los grupos urbanos, los pequeños comerciantes y artesanos se vieron negativamente afectados por la crisis de la artesanía tradicional, que los empobreció o los dejó sin trabajo. En las ciudades surgió también un nuevo tipo de trabajador, el obrero de las manufacturas, cuyas condiciones de vida fueron lamentables, y aumentó el número de pobres, mendigos y vagabundos.

3.3. Mentalidad y cultura en el Siglo de Oro.
La sociedad española siguió marcada por los valores aristocráticos y religiosos de la mentalidad colectiva en la centuria anterior. Así, valores típicamente nobiliarios como el “honor” y la “dignidad” fueron reivindicados por todos los grupos sociales. Un ejemplo de esta mentalidad fueron los duelos, costumbre generalizada que a veces tenía lugar por las ofensas más nimias. Cualquier atentado al honor de un noble llevaba inmediatamente a dirimir la cuestión mediante la espada. Hubo que esperar al siglo XVIII para que se prohibieran legalmente los duelos. Unido a lo anterior se extendió el rechazo a los trabajos manuales, considerados “viles”, es decir, que manchaban el “honor” y la “dignidad” de aquel quien los ejercía.
Esta mentalidad se apoyaba en los múltiples privilegios que detentaba la nobleza (exención de pagar impuestos directos, no poder ser encarcelados por deudas, no ser torturados, ser enviados a prisiones especiales… Los privilegios llegaban hasta el cadalso: los nobles no podían ser ahorcados y tenían el “privilegio” de morir decapitados. Esta mentalidad llevó a que, exceptuando ciudades mercantiles como Cádiz o Barcelona, no se pueda hablar de la existencia de una burguesía (mercaderes, fabricantes) con mentalidad empresarial que promoviese el desarrollo económico, tal como estaba ocurriendo en Inglaterra, Holanda… Las gentes con medios económicos, en vez de hacer inversiones productivas en la agricultura, el comercio o la artesanía, tendieron a buscar el medio de ennoblecerse, adquirir tierras y vivir a la manera noble. Toda esta mentalidad debe enmarcarse en un contexto de pesimismo y de conciencia de la decadencia del país. En lo referente a la cultura, España vivió una época de auge sin precedente. Iniciado el siglo con la figura de Cervantes (1547-1616) y su "Quijote" (1605 y 1614), las letras hispanas brillaron con figuras como Quevedo, Lope de Vega o Góngora. La pintura española del Barroco es una de los momentos claves de la historia de la pintura mundial. Los nombres de Zurbarán, Velázquez, Alonso Cano, Ribera o Murillo muestran el momento de apogeo del arte barroco español.


4. El arte Barroco. (libro págs. 297-298)
5. La literatura Barroca en España. (libro págs. 299-309)

lunes, 23 de mayo de 2011

MÍSTICA Y ASCÉTICA


El éxtasis de Santa Teresa
 Autor:
Gianlorenzo Bernini
 Fecha:1647-52
 Museo:
Iglesia de Santa Maria della Vittoria de Roma
 Características:350 cm. altura
 Material:Mármol
 Estilo:Barroco Italiano


<<Vi a mi lado a un ángel que se hallaba a mi izquierda, en forma humana. Confieso que no estoy acostumbrada a ver tales cosas, excepto en muy raras ocasiones [...] El ángel era de corta estatura y muy hermoso; su rostro estaba encendido como si fuese uno de los ángeles más altos que son todo fuego. Debía ser uno de los que llamamos querubines... Llevaba en la mano una larga espada de oro, cuya punta parecía un ascua encendida. Me parecía que por momentos hundía la espada en mi corazón y me traspasaba las entrañas y, cuando sacaba la espada, me parecía que las entrañas se me escapaban con ella y me sentía arder en el más grande amor de Dios. El dolor era tan intenso, que me hacía gemir, pero al mismo tiempo, la dulcedumbre de aquella pena excesiva era tan extraordinaria, que no hubiese yo querido verme libre de ella.>> (Santa Teresa de Jesús)

Beata Ludovica Albertoni
 Autor:
Gianlorenzo Bernini
 Fecha:1671-74
 Museo:
Iglesia de San Francesco a Ripa en Roma
 Características:188 cm.
 Material:Mármol
 Estilo:Barroco Italiano

jueves, 19 de mayo de 2011

Película La Conjura de El Escorial

FICHA TÉCNICA
Dirección: Antonio del Real.
País:
España e Italia.
Año: 2008.
Duración: 130 min.
Género: Drama.
Interpretación: Jason Isaacs (Antonio Pérez), Julia Ormond (princesa de Éboli), Jürgen Prochnow (Espinosa), Jordi Mollà (Mateo Vázquez), Joaquim de Almeida (Juan Escobedo), Juanjo Puigcorbé (Felipe II), Blanca Jara (Damiana), Fabio Testi (duque de Alba), Rosana Pastor (doña Juana de Coello), Pablo Puyol (Insausti), Concha Cuetos (doña Bernardina), Anthony Peck (Tiépolo).
Guión: Manuel Mir, Antonio del Real, Juan Antonio Porto y Marta Rivera de
la Cruz.
Producció
n ejecutiva: María José Muñoz.
Música: Alejandro Vivas Puig
SINOPSIS
          La conjura de El Escorial es un thriller histórico con intrigas políticas y policíacas, encuadrado en las luchas y disputas entre la Casa de Alba y sus fieles por un lado, y la Casa de los Mendoza con Antonio Pérez (Jason Isaacs) y la princesa de Éboli (Julia Ormond) por otro. La noche del lunes de Pascua de 1578, unos asesinos a sueldo emboscan a Juan de Escobedo, dándole muerte. La conjura de El Escorial es una película histórica basada en hechos reales, donde el poder y la muerte conspiran en la Corte de Felipe II.

martes, 17 de mayo de 2011

La leyenda negra de Felipe II


 
     Desde su muerte Felipe II fue presentado por sus defensores como arquetipo de virtudes, y como un monstruo fanático y despótico por sus enemigos. Esta dicotomía entre la Leyenda Negra y la Leyenda Blanca o Rosa fue favorecida por el propio Rey Prudente, que se negó a que se publicaran biografías suyas en vida y ordenó la destrucción de su correspondencia. Aún hoy en día, la historiografía anglosajona y protestante representa a Felipe II como un ser fanático, despótico, criminal, imperialista y genocida. Sus victorias fueron minimizadas hasta lo anecdótico (salvo unos pocos ejemplos como la Batalla de Lepanto) y sus derrotas magnificadas en exceso, a pesar de que no supusieron grandes cambios políticos o militares, como la pérdida de una parte de la Grande y Felicísima Armada debido a un fuerte temporal, que además los historiadores anglosajones "transformaron" en una victoria inglesa

Josué

martes, 10 de mayo de 2011

¿POR QUÉ SE LLAMA FILIPINAS?.

Las Islas Filipinas se llamaron así en honor del Rey Felipe II de España y es considerada como la única nación hispánica de Asia, tras casi cuatro siglos de colonización española. Es una de las escasa naciones del sudeste asiático donde la religión predominante es el catolicismo.
Situación de Filipinas

UN SALUDO.
JUAN MANUEL.
10-5-2011.

Tema 11 Renacimiento y Contrarreforma



1. La Reforma Católica o Contrarreforma fue la respuesta a la reforma protestante de Martín Lutero, que había debilitado a la Iglesia. Denota el período de resurgimiento católico desde el pontificado del Papa Pío IV en 1560 hasta el fin de la Guerra de los Treinta Años, en 1648. Sus objetivos fueron renovar la Iglesia y evitar el avance de las doctrinas protestantes.
Se esforzó sobre todo en cuatro temas:
1. Doctrina.
2. Reestructuración eclesiástica, con la fundación de seminarios para formar mejor a los sacerdotes.
3. Modificación de las órdenes religiosas, haciéndolas volver a sus orígenes espirituales e impedir la relajación moral
4. Vigilancia de los movimientos espirituales, centrándolos en la vida piadosa y en una relación personal  con Cristo. Esto incluía a los místicos españoles y a la escuela de espiritualidad francesa.
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2. El Concilio de Trento fue un concilio general de la Iglesia convocado por el Papa Pablo III, reunido de 1545 a 1563 en Trento, cerca de los Alpes, que aprobó una serie de decretos doctrinales con respecto a los dogmas, la disciplina, el papado y las órdenes religiosas, que permanecieron vigentes hasta que se reunió el siguiente concilio, más de tres siglos después. Se retiraron las indulgencias, pero los protestantes seguian con sus creencias de que la iglesia no estaba lo suficientemente cambiada como para aceptarlo. Para parar la reforma protestante se uso la Santa Inquisición. Acordó los siguientes principios:
- Una jerarquía efectiva de supervisión para garantizar que el clero y los laicos cumplieran las nuevas normas de disciplina y ortodoxia que se esperaba de ellos.
- El fortalecimiento de la figura del Papa y su infalibilidad.
- La revitalización de la meditación y la oración, así como el control de las pasiones de los individuos.
- El examen cotidiano de la conciencia y la confesión.
- La celebración de fiestas anuales en honor de los santos y las advocaciones a la Virgen María.
- El castigo a los miembros de la Iglesia que abusaran de los bienes económicos de los fieles.
- Estas medidas, junto con la Inquisición y las guerras de religión, pretendían detener el avance del Protestantismo e infundir un nuevo entusiasmo y confianza a los católicos.

Hacia 1650, más de dos tercios de Europa prestaba de nuevo obediencia a la Iglesia de Roma: la Reforma protestante, en conjunto, sólo conservó su influencia en el norte.
      [Concilio es la asamblea de obispos convocada para debatir asuntos importantes referentes a la doctrina y disciplina de toda la Iglesia o de parte de ella. En el primer caso, el Concilio será universal o ecuménico (del griego "oicomenicós" que significa universal). Para que tenga valor de tal, tiene que ser convocado por el Papa.][http://www.buscadoresdelreino.com/quesonconcilios.htm]
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3. La Compañía de Jesús (Societas Jesu o Societas Iesu, S.J. o S.I.) es una orden de la Iglesia Católica, fundada por San Ignacio de Loyola, junto con San Francisco Javier, en 1534, en París y aprobada en 1540 por el Papa Pablo III. La Compañía de Jesús (SJ) es una orden religiosa de carácter apostólico y sacerdotal -aunque la conforman también Hermanos, es decir, religiosos no sacerdotes-. Está ligada al Papa por un "vínculo especial de amor y servicio". La formación en la SJ empieza con un noviciado que dura dos años. Continúa con un proceso de formación intelectual que incluye estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. Además, los jesuitas en formación realizan dos o tres años de docencia o «prácticas apostólicas» (período de magisterio) en colegios o en otros ámbitos (trabajo parroquial, social, medios de comunicación, etc). El estudio a fondo de idiomas, disciplinas sagradas y profanas, antes o después de su ordenación sacerdotal, ha hecho de los miembros de la SJ, durante casi cinco siglos, los líderes intelectuales del catolicismo. S. Ignacio de Loyola, el fundador, quiso que sus miembros estuviesen siempre preparados para ser enviados, con la mayor celeridad, allí donde fueran requeridos por la misión de la Iglesia. Por eso los jesuitas profesan los tres votos normativos de la vida religiosa (obediencia, pobreza y castidad) y, además, un cuarto voto de obediencia al Papa, «circa misiones».
La Compañía de Jesús ha sido una organización que ha vivido entre la alabanza y la crítica, siempre en la polémica. Su lealtad incondicional al Papa los ha colocado en más de un conflicto: con la Inglaterra isabelina, frente al absolutismo del Rey Sol, el regalismo español. La Compañía de Jesús desarrolló una actividad importante durante la Reforma católica, sobre todo en los años inmediatamente posteriores al Concilio de Trento. Su presencia en la educación occidental y en las misiones en Asia, África y América ha sido muy activa. Ha contado entre sus filas a una larga serie de santos, teólogos, científicos, filósofos, artistas y pedagogos: San Francisco Javier o San Luis Gonzaga. Capítulos notables de su historia han sido el origen y desarrollo de sus colegios y universidades en Europa, la actividad misionera en la India, China y Japón, las reducciones de Bolivia, Paraguay y Argentina, la exploración y evangelización del Canadá, del Mississipi y del Marañón, los conflictos teológicos con los protestantes y los jansenistas, su confrontación con la Ilustración, su supresión (1773) y su restauración (1814).
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4. Felipe II.
Felipe II de Austria (o Habsburgo), llamado El Prudente (Valladolid 1527San Lorenzo de El Escorial, 1598), fue Rey de España desde 1556 hasta su muerte, de Nápoles y Sicilia desde 1554 y de Portugal y los Algarves (como Felipe I) desde 1580, realizando una ansiada unión dinástica con Portugal, que duró sesenta años. Fue asimismo Rey de Inglaterra, por su matrimonio con María I, entre 1554 y 1558.
Desde su muerte fue presentado por sus defensores como arquetipo de virtudes, y como un monstruo fanático y despótico por sus enemigos. Esta dicotomía entre la Leyenda Negra y la Leyenda Blanca o Rosa fue favorecida por el propio Rey Prudente, que se negó a que se publicaran biografías suyas en vida y ordenó la destrucción de su correspondencia. Durante su gobierno, el Imperio español dirigió la exploración global y la extensión colonial a través del Atlántico y Océano Pacífico, convirtiéndose durante mucho tiempo en el principal país y potencia europea en todo el mundo. Su imperio, el Imperio español se convirtió bajo su gobierno en el primer imperio global, porque por primera vez un imperio abarcaba posesiones en todos los continentes, las cuales, a diferencia de lo que ocurría en el Imperio romano o en el Carolingio, no se comunicaban por tierra las unas con las otras.
4.1. Política interior
- El príncipe Carlos (1545 a 1568) y el problema dinástico
El príncipe Carlos nació en 1545, hijo de su primera esposa María de Portugal con la que se casó dos años antes y la cual murió en el parto. Caracterizado por su desequilibrio mental, de muy posible origen genético pues tenía cuatro bisabuelos (en lugar de los ocho naturales) y seis tatarabuelos (en lugar de dieciséis), tuvo una complexión débil y enfermiza. Tras asombrosos escándalos relacionados con esto, como el intento de acuchillar en público al Duque de Alba, fue detenido por su propio padre, procesado y encerrado en sus aposentos. Posteriormente fue trasladado al Castillo de Arévalo donde murió de inanición (se negaba a comer) y en total delirio en 1568. Este terrible hecho marcó profundamente, y de por vida, la personalidad del monarca.
De su segundo matrimonio con María Tudor no hubo hijos, pero de su tercer matrimonio con Isabel de Valois tuvo dos hijas, con lo que al morir en 1568 Isabel de Valois y su primogénito Carlos, Felipe II se encontró con 41 años, viudo y sin descendencia masculina. En 1570, Felipe II se casa por cuarta vez, con Ana de Austria, hija de su primo el emperador Maximiliano II, con quien tuvo cuatro hijos, de los cuales sólo uno, Felipe (15781621), futuro Felipe III, llegó a la edad adulta. Quedando finalmente resuelto el problema de la descendencia, Ana de Austria moriría en 1580. Felipe II no volvería a casarse.
- La rebelión en las Alpujarras (1568 a 1571)
En 1567 Pedro de Deza, presidente de la Audiencia de Granada, proclama la Pragmática bajo orden de Felipe II. El edicto limita las libertades religiosas, lingüísticas y culturales de la población morisca. Esto provoca una rebelión de los moriscos de las Alpujarras que Juan de Austria reduce militarmente.
- La crisis de Aragón (1590 a 1591) y Antonio Pérez
Antonio Pérez, aragonés, fue el secretario del rey hasta 1579. Fue arrestado por el asesinato de Juan de Escobedo (hombre de confianza de don Juan de Austria) y por abusar de la confianza real al conspirar contra el rey. La relación entre Aragón y la corona estaba algo deteriorada desde 1588 por el pleito del virrey extranjero y los problemas en el condado estratégico de Ribagorza. Cuando Antonio Pérez escapa a Zaragoza y se ampara en la protección de los fueros aragoneses, Felipe II intenta enjuiciar a Antonio Pérez mediante el tribunal de la Inquisición para evitar la justicia aragonesa (la Justicia Mayor aragonesa era teóricamente independiente al poder real). Este hecho provoca una revuelta en Zaragoza, que Felipe II reduce usando la fuerza.
- Reformas administrativas
Su padre Carlos I había gobernado como un emperador, y como tal, España y principalmente Castilla habían sido fuente de recursos militares y económicos para unas guerras lejanas, de naturaleza estratégica, difíciles de justificar localmente puesto que respondían a su ambición personal (y aún más, a las ambiciones de la Casa de Austria) y que se habían convertido en carísimas con las innovaciones tecnológicas bélicas. Todo mantenido con los fondos castellanos y con las riquezas americanas, que llegaban a ir directamente desde América a los banqueros holandeses, alemanes y genoveses sin pasar por España.
Felipe II como su padre, fue un rey absolutista, continuó con las instituciones heredadas de Carlos I, y con la misma estructura de su imperio y autonomía de sus componentes. Pero gobernó como un rey nacional, España y especialmente Castilla eran ahora el centro del imperio, con su administración localizada en Madrid. Durante su reinado, la Hacienda Real se declaró en bancarrota tres veces (1557, 1575 y 1596). Convirtió España en el primer reino moderno, realizó reformas hidráulicas (presa del Monnegre) y una reforma de la red de caminos, con posadas, con una administración (y una burocracia) desconocida hasta entonces, los administrativos de Felipe II solían tener estudios universitarios, la nobleza también ocupaba puestos, aunque en menor cantidad. Ejemplos reseñables de su meticulosa administración son:
En 1561, Felipe II decide trasladar la sede de la corte y convierte Madrid en la primera capital permanente de la monarquía española (salvo de 1601/1606 en Valladolid). La Grande y Felicísima Armada (Armada Invencible), de la que se conocía hasta el nombre del ínfimo grumete, mientras que los ingleses no tienen noticia cierta ni siquiera de todos los barcos que participaron. Los tercios eran las mejores unidades militares de su época. Creados por su antecesor, Carlos I de España, fueron decisivos para Felipe II en las victorias que obtuvo frente a los franceses, ingleses y holandeses en su reinado. Eran expertos en tácticas como el asedio (Asedio de Amberes). Innovaciones militares en todos los sentidos. Aparición de los arcabuceros y mosqueteros, que combatían junto con los piqueros y la Caballería. Asimismo se disponía de artillería: desde cañones de bronce o hierro colado, medioscañones, culebrinas hasta falconetes. En el aspecto táctico, destaca la utilización de ataques por sorpresa nocturnos (Encamisada). En el mar, destacaba la utilización masiva de galeones, ya que su combinación de tamaño, velamen y la posibilidad de transportar armamento y tropas lo hacían idóneo para las largas travesías oceánicas, combinando así la capacidad de transporte de las naves de carga con la potencia de fuego que requerían las nuevas técnicas de guerra en el mar, permitiendo disponer de barcos de transporte fuertemente armados. Destinó gran cantidad de dinero para crear la mejor red de espionaje de la época. Es muy conocido el uso de la tinta invisible y de la escritura microscópica por parte de los servicios secretos de Felipe II.  El comercio con las colonias españolas estaba fuertemente controlado. Por ley, las colonias españolas sólo podían comerciar con un puerto en España (primero Sevilla, luego Cádiz). Los ingleses, holandeses y franceses trataron de romper el monopolio, pero este duró durante más de dos siglos. Gracias al monopolio, España se convirtió en el país más rico de Europa. Esta riqueza permitió sufragar sobre todo las guerras contra los protestantes del centro y norte de Europa. También causó una enorme inflación en el siglo XVI, lo que prácticamente destruyó la economía española.

4.2. Política exterior
- Guerras con Francia
Mantuvo las guerras con Francia, por el apoyo francés a los rebeldes flamencos, obteniendo grandes victorias en San Quintín (en recuerdo de lo cual hizo edificar el Monasterio de El Escorial en 1557) y Gravelinas (1558). En la Paz de Cateau-Cambrésis de 1559, Francia reconoció la supremacía hispánica, los intereses españoles en Italia se vieron favorecidos y se pactó el matrimonio con Isabel de Valois. Los problemas continuaron a partir de 1568 por el apoyo a los rebeldes flamencos de los hugonotes franceses. Al término de las guerras italianas en 1559, la Casa de Austria había conseguido asentarse como la primera potencia mundial, en detrimento de Francia.
- Conflictos con los Países Bajos
En los Países Bajos se había extendido el protestantismo, y tanto Inglaterra como Francia pretendían la independencia de los mismos, para mermar el poder de España en Europa, y para tratar de controlar una de las zonas de mayor pujanza económica del momento. Las rebeliones se sucedieron unas tras otras.
- Problemas con Inglaterra
Con Inglaterra no hubo un conflicto como tal sino que, sus planteamientos religiosos, su apoyo a los Países Bajos y a Francia y los asaltos de barcos españoles que venían de América, determinaron a Felipe a la ruptura de relaciones. Las posteriores incursiones inglesas en territorio español impulsaron la creación de una gran Armada para invadir Inglaterra, la llamada “Armada Invencible”, que fue destruida en las costas inglesas y supuso el declive naval español. (Ver Armada Invencible)
- Guerras con el Imperio Otomano
Frente a los turcos trató de limitar sus constantes incursiones en el Mediterráneo, tras haber ocupado Chipre, Túnez y Malta. En 1570 forma la Liga Santa junto a Roma, Venecia y Génova (muy perjudicadas como centros comerciales), y consiguen derrotar a los turcos en la Batalla de Lepanto (en la que participó Cervantes). La lucha durará en el norte de África, hasta la firma de la tregua en 1581(ver Batalla de Lepanto)
- Expansión por el Atlántico y el Pacífico
Continuó con la expansión en tierras americanas e incluso se agregaron a la Corona las islas Filipinas (Miguel López de Legazpi, 15651569). Una vez descubierto el circuito de corrientes oceánicas y vientos favorables para la navegación entre América y Filipinas, se establece la ruta regular de flotas entre Manila y Acapulco conocida como el Galeón de Manila. Florida fue colonizada en 1565 por Pedro Menéndez de Avilés. En el Pacífico sur, frente a las costas del actual Chile, Juan Fernández descubrió una serie de islas entre los años y 1563 y 1574 conocidas como Archipiélago Juan Fernández. Juan Jufré y de Juan Fernández son los primeros europeos en llegar a Oceanía descubriendo  Nueva Zelanda para España en 1576. Se ampliaron los dominios en África: Casablanca, Tánger, Ceuta, Isla de Perejil y Peñón de Vélez de la Gomera. Además, debido a la anexión de Portugal, también se añadieron las colonias que este territorio poseía en Asia: Macao, Nagasaki y Malaca.
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5. La Armada Invencible
La Grande y Felicísima Armada, conocida comúnmente como Armada Invencible o Armada Española, fue el nombre que dio Felipe II a la gran flota que armó en 1588 para apoyar la invasión de Inglaterra durante la Guerra anglo-española de 1585-1604. El envío por parte de Felipe II de esta flota, con la intención de aprovisionar a los Tercios de Flandes los cuales serían los encargados de invadir la isla y controlar así la política exterior inglesa (principalmente en lo referente a la piratería y la guerra de Flandes), supuso el comienzo de las hostilidades de una guerra en la que finalmente España consiguió que Inglaterra solicitara la paz y firmara un tratado favorable a los intereses de la monarquía hispánica en Londres (1604). No obstante, esta campaña naval tradicionalmente se viene considerando como una derrota española y a la luz de las últimas investigaciones históricas no fue tal, a menos que se considere eso a no conseguir los objetivos que tenía previstos debido al extravío de los navíos en el temporal y no como consecuencia de numeroso hundimientos o de batalla entre los dos titanes que impidiera el desembarco de 30.000 hombres en las costas inglesas. Aun así, después del fuerte temporal frente a Escocia e Irlanda, más del 80% de los navíos llegaron a las costas españolas. Sin embargo, la supremacía española en los mares permanecería indiscutida hasta la Batalla de las Dunas (1639). Además su posición como primera flota del mundo se afianzó aún más cuando los ingleses crearon su Armada Inglesa un año después de esta operación, y fracasaron igualmente frente a las costas de Galicia y Lisboa.
Debía mandarla el almirante de Castilla Don Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, pero murió poco antes de la partida de la flota, siendo sustituido a toda prisa por Alonso Pérez de Guzmán (VII duque de Medina-Sidonia), Grande de España. Estaba compuesta de unos 127 barcos.

6. La batalla de Lepanto
La batalla de Lepanto fue un combate naval de capital importancia que tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 en el golfo de Lepanto, frente a la ciudad de Naupacto (mal llamada Lepanto), situado entre el Peloponeso y Epiro, en la Grecia continental.
Se enfrentaron en ella los turcos otomanos (del sultán Selim II comandadas por Alí Bajá con 260 naves) contra una coalición cristiana, llamada Liga Santa (comandada por Juan de Austria, con 200 naves), formada por el Reino de España, Venecia, Génova y los Estados Pontificios (Pio V). Los cristianos resultaron vencedores, salvándose sólo 30 galeras turcas. Se frenó así el expansionismo turco por el Mediterráneo occidental. En esta batalla participó Miguel de Cervantes, que resultó herido, sufriendo la pérdida de movilidad de su mano izquierda, lo que valió el sobrenombre de «manco de Lepanto». Este escritor, que estaba muy orgulloso de haber combatido allí, la calificó como «la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros».[

7. Calvinismo
El calvinismo (a veces llamado tradición Reformada, la fe Reformada o teología Reformada) es un sistema teológico protestante y un enfoque de la vida cristiana que pone el énfasis en la autoridad de Dios sobre todas las cosas.[ Esta vertiente del Cristianismo Protestante fue desarrollada por el reformador religioso francés del siglo XVI Juan Calvino. El crecimiento de las Iglesias Reformadas y calvinistas pertenece a la segunda fase de la Reforma Protestante. Tras la excomunión de Martín Lutero por la Iglesia Católica Romana, Calvino se refugió en Ginebra. Había firmado la confesión de Augsburgo en 1540, pero su repercusión fue más notable en la Reforma Suiza, la cual no era luterana, sino que se basaba en las enseñanzas de Ulrico Zuinglio. La enseñanza y la doctrina protestantes estaban evolucionando de manera independiente a Martín Lutero, bajo la influencia de muchos escritores y reformadores, entre los que destacaba Calvino.
En el siglo XVI, el calvinismo se extendió por los Países Bajos y algunas regiones limítrofes de Alemania, por Francia, Inglaterra, Hungría, Lituania y Polonia.

8. El Escorial
El Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial es un complejo de palacio, basílica y monasterio. Comúnmente conocido como el Monasterio de El Escorial el palacio fue residencia de la Familia Real Española; la basílica es lugar de sepultura de los reyes de España y el monasterio residencia actual de los frailes de la Orden de San Agustín. Está gestionado por el organismo público Patrimonio Nacional. Es una de las más singulares arquitecturas renacentistas de España y de Europa. Situado en San Lorenzo de El Escorial (Comunidad de Madrid), ocupa una superficie de 33.327 m², sobre la ladera meridional del monte Abantos, a 1.028 m de altitud, en la Sierra de Guadarrama.
Conocido también como Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Monasterio de San Lorenzo El Real, o, sencillamente, como El Escorial, fue ideado en la segunda mitad del siglo XVI por el rey Felipe II y su arquitecto Juan Bautista de Toledo, aunque posteriormente intervinieron Juan de Herrera y otros. El rey concibió un gran complejo multifuncional, monacal y palaciego que, plasmado por Juan Bautista de Toledo según el paradigma de la Traza Universal, dio origen al estilo herreriano.
Fue considerado, desde finales del siglo XVI, la Octava Maravilla del Mundo, tanto por su tamaño y complejidad funcional como por su enorme valor simbólico. Su arquitectura marcó el paso del plateresco renacentista al clasicismo desornamentado. Obra ingente, de gran monumentalidad, no sólo es un edificio de perfecta traza, sino también un enorme receptáculo de las demás artes.
Sus pinturas, esculturas, cantorales, pergaminos, ornamentos litúrgicos y demás objetos suntuarios, sacros y áulicos (relativo a la corte) hacen que El Escorial sea también un museo. Su compleja iconografía e iconología ha merecido las más variadas interpretaciones de historiadores, admiradores y críticos. El Escorial es la cristalización de las ideas y de la voluntad de su creador, Felipe II, un príncipe renacentista.
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9. El Greco
Doménikos Theotokópoulos, (Candía, 1541Toledo, 1614), conocido como el Grecoel griego»), fue un pintor del final del Renacimiento que desarrolló un estilo muy personal en sus obras de madurez. Hasta los 26 años vivió en Creta, donde fue un apreciado maestro de iconos en el estilo posbizantino vigente en la isla. Después residió diez años en Italia, donde se transformó en un pintor renacentista, asumiendo plenamente el estilo de Tiziano, Tintoretto y estudiando el manierismo de Miguel Ángel. En 1577 se estableció en Toledo (España), donde vivió y trabajó el resto de su vida.
[Manierismo: reacción anticlásica que cuestionaba la validez del ideal de belleza defendido en el Renacimiento.
El manierismo se preocupaba por solucionar problemas artísticos intrincados, como desnudos retratados en posturas complicadas. Las figuras en las obras manieristas tienen frecuentemente extremidades graciosas pero raramente alargadas, cabezas pequeñas y semblante estilizado, mientras sus posturas parecen difíciles o artificiales.]
En Toledo desarrolló su personal manera de pintar. Manierista, pero de gran vigor expresivo, vinculado también en la España de la Contrarreforma. Recibió el primer encargo de la iglesia de Santo Domingo el Antiguo y se puso a trabajar en (1) La Trinidad (c.1577-1579, Museo del Prado, Madrid). Una composición basada en un grabado de Alberto Durero. También como retratista fue muy considerado. Uno de los máximos exponentes de esa labor es el famoso cuadro (2) El caballero de la mano en el pecho (c.1577-1584, Museo del Prado).
Tenía mucho interés en realizar los frescos para el nuevo monasterio que se construía en El Escorial, pueblo cercano a Madrid, y cuyas obras acabaron en 1582. Envió pinturas al rey Felipe II, pero no consiguió el encargo. Uno de los cuadros que envió, (3) Alegoría de la Liga Santa (c.1578-c.1579, versiones en El Escorial y la Galería Nacional de Londres), evidencia su habilidad para mezclar la iconografía política con motivos medievales. Sólo realizó para el monasterio el cuadro (4) San Mauricio y la legión tebana. Para la catedral de Toledo realiza (5) El expolio (c.1577-c.1579), obra hecha para la sacristía, una espléndida imagen de Cristo, rodeado por los que le han prendido. En 1586 pintó una de sus obras maestras, (6) El entierro del conde de Orgaz, para la iglesia de Santo Tomé de Toledo. Esta obra, que aún se conserva en su lugar de origen, muestra el momento en que san Esteban y san Agustín introducen en su tumba al noble toledano del siglo XIV. En El entierro se aprecia el alargamiento de figuras y el horror vacui (pavor a los espacios vacíos).
El Greco tenía en Toledo una gran casa en la que recibía a miembros de la nobleza y de la elite intelectual, como los poetas Luis de Góngora y Fray Hortensio Félix de Paravicino, cuyos retratos pintó entre 1609 y 1610, actualmente se encuentran en el Museo de Bellas Artes de Boston. Pintó también algunos cuadros de la ciudad de Toledo, como (7)Vista de Toledo (c.1600-c.1610, Museo Metropolitano de Arte, Nueva York).
En las obras (8) El bautismo de Cristo (en c.1596-c.1600) y La adoración de los pastores (1612-1614), ambos en el Museo del Prado, parecen vibrar en medio de una luz misteriosa generada por las propias figuras sagradas.
http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Lepanto
http://tierra.free-people.net/artes/pintura-el-greco.php